Mitos sobre entrenamiento que te van a sorprender

Imagen del reality "El precio de la historia" donde salen dos hombres en una tienda de antigüedades con la frase "No lo sé Rick, parece falso".
No lo sé Rick, no lo sé.

¿Es cierto que todo el mundo tiene las mismas 24 horas al día? ¿O que hay (o es mejor) que entrenar todos los días? ¿Si no acabas con ganas de vomitar has entrenado siquiera?

Si no sabes con seguridad la respuesta a estas preguntas, seguramente esto es para ti.

Y quiero dejar claro para quién no va este tipo de contenido: culturistas, atletas de alto rendimiento y peñita súper metida en el fitness.

Si perteneces a alguno de estos grupos seguramente esto que pongo a continuación vaya bastante en contra de tus creencias/ideas con respecto al entrenamiento y/o no aplique en tu caso.

El mito de que todo el mundo puede entrenar, independientemente de las circunstancias, simplemente “echándole ganas” o “motivándose”.

Meme de un chico con las venas de la frente marcadas por el esfuerzo y una frase que dice "Tú escuchando a un "empresario de éxito" (gracias a la riqueza de su familia) diciéndote a ti que tienes 2 personas a tu cargo, trabajas 8-10h al día, tienes que preparar comidas, limpiar, etc. que todo el mundo tiene las mismas 24h."
Las mismas 24 horas, sí.

¿Te suena? Fijo que sí.

Si a ti también te ha pasado que has creído que te faltaba algo, o que algo debía de andar mal en ti, porque por más que quisieras no conseguías ponerte a entrenar de forma asidua, esto es para ti.

Entrenar es una conducta compleja y, como cualquier otra conducta, depende de muchísimos factores.

Estos factores son los antecedentes, la conducta en sí y los consecuentes, a grandes rasgos (esto tiene mucha más chicha, permitidme la simplificación para que no se haga eterno).

Esto lo he repetido hasta la saciedad, pero seguiré haciéndolo.

Vamos a centrarnos en antecedentes y consecuentes ya que la conducta, aunque tiene también mil matices, sería básicamente entrenar o no entrenar.

Los antecedentes

En primer lugar, los antecedentes: todo aquello que pasa antes de que se dé (o no) la conducta.

Dentro de los antecedentes están, por un lado, la historia de aprendizaje de cada persona. Es decir, todos aquellos aprendizajes o eventos relacionados con el entrenamiento que ha tenido a lo largo de su vida y que pueden afectar en mayor o menor medida a la relación que se tiene con el entrenamiento en sí y, por tanto, a las probabilidades de que se entrene o no.

Si nuestra historia de aprendizaje se basa en tener encuentros de mierda con el ejercicio, difícilmente vamos a querer entrenar y difícilmente vamos a tener las herramientas y conocimientos adecuados para ello.

Esto no quiere decir que si tienes una mala relación con el ejercicio no la puedas cambiar, todo lo contrario. Significa que tienes que tener en cuenta esta relación y los aprendizajes que se han dado en torno a entrenar para poder hacer las cosas distintas.

Además de la historia de aprendizaje, están todos esos otros antecedentes contextuales más “inmediatos” como podrían ser la disponibilidad de ir o no a un gimnasio, de contratar o no a une entrenadore, la disponibilidad de tiempo, energía, estrés, etc.

Los consecuentes

Los consecuentes son aquellos estímulos que aparecen tras la realización, o no, de la conducta de entrenar.

Si cada vez que entrenamos nos llegan mensajes de mierda de que no hacemos lo suficiente, se nos hace sentir torpes, que no valemos y demás lindeces… bueno, te puedes imaginar el resultado, ¿no?

Difícilmente vamos a querer entrenar de nuevo.

También serían aquellos otros estímulos que pueden derivar del propio entrenamiento a nivel físico: dolor muscular (intento no decir agujetas porque mis coleguis de México se ríen de mí), cansancio, sueño, etc.

Si cada vez que entrenamos acabamos destrozades y no podemos hacer nada más ese día… en fin, ya te sabes esto.

En definitiva

Como ves, entrenar no es simplemente una cuestión de motivarse o de echarle ganas.

Que sí, que está guapísimo entrenar con ese subidón de motivación que te da cuando ves un video de esos to chulos.

Que entrenar teniendo ganas es de las mejores cosas del mundo (o no, tampoco nos flipemos).

Y que puedes usar este tipo de cosas para ayudarte a entrenar, pero son solo una pequeña parte de las razones por las cuales vas a ir a entrenar.

Que las razones por las cuales no entrenas no son que no te motivas o que no le echas ganas.

Nunca.

Never.

Jamás.

Así que ya sabes, mira a ver qué está pasando antes de entrenar y qué consecuencias está teniendo entrenar a corto y medio plazo.

Seguramente tengas que entrenar sin “ganas” y sin “motivación” al principio, hasta que crees nuevos aprendizajes en torno al entrenamiento que te hagan querer repetirlo.

Y recuerda que el discurso de la motivación, las ganas, la disciplina y todo eso es un discurso de la gente privilegiada que no es consciente de sus privilegios. No se lo compres.

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Ojalá existiese un espacio donde se combatieran todos estos mitos y todo este individualismo… Ah no, espera, sí existe y lo tienes aquí: Grupo de Entrenamiento Mamarracho Disfrutón.

El mito de que se tiene que entrenar todos los días.

Meme de un hombre con cara de maníaco explicando algo con una pared llena de papeles e hilos interconectados que dice "Tú intentando entrenar todos los días mientras también intentas dormir 8h, trabajar, tener vida social, cuidar tus relaciones, disfrutar del ocio, comer sano y tener la casa limpia."

Porque si no lo haces todos los días (o casi todos), no es válido.

O no sirve de nada.

Como si tu cuerpo borrase lo que ha hecho durante los días anteriores porque ha habido días que no lo has hecho.

Como si lo único que quisiéramos conseguir entrenando fuera cambiar nuestro cuerpo de alguna manera y entrenar por entrenar no fuese ya valioso de por sí (porque es tiempo que te dedicas a ti o cualquier otra cosa).

Pero bueno, yendo al tema en cuestión: no, no necesitas entrenar todos los días.

Ni 5 días en semana.

Ni 3.

Como necesitar, es que no necesitas entrenar, al menos no al nivel que necesitas comer y dormir.

Pero es que tampoco lo necesitas para conseguir resultados, que puedes empezar a conseguirlos desde 1 día a la semana tranquilamente, especialmente si no sueles hacer nada de base.

Y te diré más: aunque entrenar 5 días en semana fuese lo mejor, eso a ti te da igual.

Tú tienes que entrenar lo que puedas, lo que tengas disponible, lo que se adapte a tus circunstancias y/o lo que te apetezca.

Si hacerlo de una forma fuese mejor que otra, te daría igual, si no se adapta a tus posibilidades reales no te va a servir de nada y, por tanto, no será mejor de ninguna forma.

Además, es que entrenar no tiene por qué tener como objetivo buscar ningún cambio, ni físico ni de rendimiento. Puedes hacerlo por el simple gusto de moverte y explorar lo que hace tu cuerpo, como forma de desahogarte o como forma de estar simplemente presente.

Por tanto, de nuevo, no necesitas entrenar un número concreto de días y mucho menos hacerlo todos los días.

Que por poder, puedes, claro.

El mito de que si empiezas a hacer algo debes hacerlo toda la vida para que sea valioso/útil.

Meme de Keanu Reeves de joven con cara de espanto y una frase que dice "PARA TODA LA VIDA!!!"
Y si ya no te gusta da igual.

Esto es quizás más una creencia que un mito, sí, qué le hago.

¿El amor romántico colándose en la práctica deportiva y en los hobbies en general? Vaya sorpresa.

No, no tienes que hacer algo durante X tiempo para que “sirva” o “merezca la pierna*”.

De nuevo, puedes hacer cosas simplemente para entretenerte, para probar, para moverte.

Tienes todo el derecho del mundo a probar cosas y a la inversa: dejar de hacer cosas si ya no te convencen.

Que hayas estado haciendo algo durante años no quiere decir que tengas que seguir ahí (ay, la falacia del coste hundido).

Las actividades pueden ser valiosas porque sí, desde el primer minuto y aunque duren solo 1 día.

Volviendo al tema del amor: que una relación haya durado 1 mes y no 15 años no la hace ni mejor ni peor. Lo chungo en cualquier caso podría ser quedarse en una relación (o actividad) por un “ya que estoy”, aunque esa relación (o actividad) no te está haciendo ningún bien actualmente.

Claro que si haces una actividad durante mucho tiempo aprenderás mejor a hacer esa actividad (aunque bueno, aquí hay matices, que anda que no hay mierdas por ahí), pero de nuevo, quizás ese no es el objetivo.

Que no tienes que hacer las cosas para hacerlas bien, que las puedes hacer porque te permite acceder a ciertos beneficios o por gusto.

*La gente suele decir “la pena” pero sinceramente pocas cosas merecen la pena, es mucho mejor que merezcan la pierna.

El mito de que entrenar debe conllevar prioritariamente un cambio estético.

Meme de un autobus con una persona triste mirando hacia un lado donde hay una pared de roca con una frase que dice "entrena para cambiar su físico" y otra persona mirando hacia un paisaje soleado del otro lado que pone "entrena para disfrutar de la vida".
Puede parecerse pero no.

O cualquier otro cambio “productivo”.

De nuevo, entrenar no tiene que conllevar nada más allá de entrenar.

Pero es que incluso cuando entrenamos para conseguir algo, posiblemente una de las peores elecciones sea buscar cambios estéticos.

Si el único reforzador que mantiene la actividad es esa, difícilmente va a llegar para quedarse y esto es así por una sencilla razón: el reforzador se va a demorar mucho en el tiempo.

Es decir, los cambios estéticos van a tardar en llegar y normalmente nunca van a ser tan espectaculares como lo que estamos pensando.

Además, buscar todo el rato el cambio estético nos puede alejar muy fácilmente de otros objetivos que quizás sí son mucho más relevantes en nuestras vidas: sentirse fuerte, ágil, resistente, móvil, con energía y un largo etcétera.

Y esto sin entrar en la cuestión de hasta qué punto puede tener sentido intentar cambiar nuestro cuerpo por los cánones actuales y seguir reforzando todas esas dinámicas que nos tienen como nos tienen.

Es normal sentir la presión estética, la cuestión es qué hacemos con eso: ¿le hacemos caso y nos centramos en la estética? o ¿nos ceñimos a lo que realmente queremos conseguir aunque nos asalten estos pensamientos?

El mito de que se debe acabar en la mierda o si no no sirve de nada.

Foto de una persona echando gasolina a una fogata. En la gasolina se lee "Entrenar al fallo hasta morir" y en la fogata "tú reventade ya de todo lo que andas haciendo".
Claro que sí, ¿qué podría salir mal?

Volvemos de nuevo a lo mismo: entrenar no tiene que conllevar un cambio en nuestro físico ni en ningún área concreta de nuestro rendimiento, podemos entrenar por muchos motivos.

Si tus motivos para entrenar son cambios estéticos, pues bueno, tienes que aplicar suficiente volumen e intensidad para “maximizar” estas ganancias (lo cual es distinto de acabar en la mierda).

Si tus motivos son mejorar tu rendimiento para algún otro deporte o para la vida en general: no. De hecho, será contraproducente reventarte mucho entrenando porque necesitas estar en condiciones para el resto de cosas que tienes que hacer (ya sea otro deporte o simplemente vivir).

Esto no quiere decir que para mejorar tu rendimiento no tenga que aplicar intensidades altas, pero ojo, aplicar intensidades altas es una de las formas de mejorar ciertos parámetros y no significa ni de lejos que tengas que acabar en la mierda.

Además, aplicar cierta intensidad es algo que lleva algo tiempo aprender a hacer también.

Y, una vez más*, entrenar no tiene que tener un objetivo “productivo”.

*Fran Mesa, Campeón Mundial de Cansinismo.

En conclusión

Imagen colorida de delfines saltando del agua felices donde se lee "La vida cuando por fin entiendes que puedes entrenar por muchas más razones que simplemente por estética y el contexto te lo permite".
Lo del contexto es importante, aquí no individualizamos problemas sociales.

Si hay algo que me gustase dejar claro, por si no ha quedado ya patente, es que entrenar puede ser muchas cosas y hacerse por muchos motivos.

Que todos los motivos pueden ser perfectamente válidos. De hecho, qué quieres que te diga, para mí es más válido entrenar para entretenerte o para disfrutar de tu vida que para modificar el aspecto de tu cuerpo e intentar entrar en unos cánones completamente arbitrarios de los cuales el capitalismo se aprovecha a tope (para eso es este mi blog, para dar mi opinión de mierda).

Y que muchas de las ideas que hay en torno al entrenamiento vienen o bien del culturismo o bien del alto rendimiento, con lo cual posiblemente no aplican a ti y a mí, que lo que queremos es ser unes disfrutones y bailar hasta las 7 de la mañana un día sí y otro también (bueno, tú quizás no quieres bailar tanto, no pasa nada, ya me entiendes).

Así que ya sabes, intenta no escuchar discursos de mierda que individualizan el sufrimiento obviando las condiciones contextuales en las que se da este sufrimiento.

Cuídate y construye lazos, te quieren aislade, no les dejes.

Y si tienes algunas otras ideas sobre el entrenamiento que no tienes claro si son mitos o no, escríbeme y si puedo las incluyo en otra entrada.

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Además te llevas de regalito un documento to chulo sobre cómo hacer el entrenamiento más disfrutón.

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¡Ah! Y que si el entrenamiento personal no va contigo ahora tienes la oportunidad de apuntarte al Grupo de Entrenamiento Mamarracho Online (GEMO), puedes leer la info en este formulario.

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